viernes, mayo 27, 2005

Jueves 26

Hoy ha sido un día muy interesante. He tenido conversaciones muy enriquecedoras.

Una buena amiga y yo, recordábamos y compartíamos lecciones aprendidas. Lecciones que es bueno tener presentes.

Recordar lo que verdaderamente somos en nuestro interior. Muchas veces lo olvidamos y es bueno que alguien nos lo recuerde.

Recordábamos las facetas de ceguera, la forma en que creíamos haber comprendido y que ahora nos damos cuenta que no fue así.

Veíamos el largo camino que hemos recorrido. Las formas de reaccionar que hemos descubierto y que, si esos eventos no hubieran sucedido, jamás las descubriríamos.

Condenarse por los defectos que tenemos? En esta etapa de mi vida, que ya he pasado por eso, puedo decir que NO sirve. Lo que sirve es aprender y metabolizar para no caer de nuevo.

Si no estás conforme con lo que descubres en tí, debes darte el permiso de cambiarlo.

Nos preguntábamos ¿Por qué es más fácil condenarse que crecer?

Condenarse es satisfacer al defecto y alimentarlo, es decir, mantenerlo vivo a través de la culpa. Repetirse "Yo soy así".

Crecer requiere la decisión de renunciar y dar fin al defecto. Darse cuenta que se puede ser diferente.

Perdonarse.

2 comentarios:

alma dijo...

El quid está en "darse cuenta" y tener la energía suficiente para cambiar aquello que te estanca.

Ingrid dijo...

Así es Alma... a veces cuesta reunir esa energía pero no es imposible :)